Es completamente relevante entender, que cada lugar es muy diferente con relación a su población, su cultura, sus recursos y sus necesidades; en los países desarrollados es más fácil acceder a la información, porque hay mas programas de ayuda y mejores condiciones de vida, además la cultura es un factor determinante en los objetivos que se plantan tanto los gobernantes como los gobernados con relacion a las características de la programación televisiva y de las tecnologías para que influyan en la sociedad.
Por tanto no es lo mismo hablar de un país primer mundista, que hablar de un país del tercer mundo. En México lamentablemente los recursos como la ideología y la cultura no son en todos los casos, dignos de reconocimiento, no tanto porque carezcamos de habilidades o capacidades para desarrollarnos, sino más bien es porque nuestro desarrollo economico, sociocultural y politico esta enfocado mas al crecimiento de la oligarquía del pais, hacia su enriquecimiento, mientras la mayoría de las personas viven en la ignorancia y sumidos en una cultura conformista, pero como el objetivo va más orientado a las tecnologías y la televisión, no abordare este tema desde un punto de vista político sino desde la hipótesis de que las tecnologías y sobre todo la Televisión han influido en gran medida a esta visión de la cultura, además ha fomentado el prejuicio y el estereotipo negativamente, dañando gravemente los constructos educativos que se buscan obtener en la sociedad, es decir, en lugar de favorecer la unión, la educación y el libre albedrio, en muchos casos pareciera que se busca una homogeneidad ideológica negativa.
Menciona Orozco, G. que “los receptores no son asumidos como un polo activo del proceso de comunicación, sino como “depositarios de los efectos buscados por el emisor”. Este podría ser un foco de análisis importante si nos detenemos a pensar o a mirar algunos contenidos de la televisión.
Por otra parte se ha asumido que existe una correspondencia causal directa y detectable entre un programa de televisión con un contenido violento y el aumento de violencia en los receptores o la manifestación de conductas violentas específicas. (Orozco, G.)
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